Edu y Ro llegaron a eso de las 7 y pico de la mañana, jaja. Nosotros nos despertamos un poco después, nos arreglamos y nos fuimos a dar un paseo. Esta vez tocó el Sacré-Coeur y su barrio. Qué bonito todo. Pasamos por el bar de Amélie y por el Moulin Rouge. Luego anduvimos por la rue St Denis (otra vez, jaja) y acabamos cogiendo un par de pizzas y tumbándonos en los campos de Marte, con la torre Eiffel a nuestro lado. Ahí nos despedimos de Edu, qué penita, jo... espero volver a verle pronto, pero muy muy pronto. Al menos estoy feliz porque se que él está feliz. Vimos la torre Eiffel iluminada a las 10 y volvimos a casa. Qué sueño.... a mimir!
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