Hoy hay fiesta en la universidad. Fiesta por todo lo alto. Me he levantado temprano para hacer deberes y una tortilla de patatas en condiciones. He ido a clase, al lado de mi facultad había un escenario con música, mientras dábamos historia de Francia, sonaba musiquita de fiesta bastante alta. Una especie de tortura. Se podía ver por la ventana a la gente bebiendo y pasándoselo bien en el césped, al solecito. Después de esa clase, tuve el curso de catalán, esta vez se me pasó algo más rápido porque fue más dinámico. Tras eso... a la fiesta! aunque la gente iba ya muy tocada a las 5 de la tarde, la música era interesante, un par de cervezas a un euro y muchas risas. La gente se fue animando, cada vez había más y por fin a las 6 y pico vinieron los que forman mi grupito. Se hizo de noche, las lineas telefónicas estaban saturadas, imposible quedar con nadie, los mensajes tampoco llegaban. Nos volvimos a las once y poco, casi en el último tren, que iba llenísimo, cantando y riendo sin parar. Llegamos a nuestra estación y emprendimos el camino de vuelta andando hasta casita, algo más de quince minutos en los que nos encontramos un váter y un teléfono estilo Domo en el suelo, pero sin aparato. ¡qué risas! luego un rato de cháchara por la noche y finalmente, a la camita...
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