martes, 1 de noviembre de 2011
Día 40
Hoy lunes hemos comido pasta y luego nos hemos echado la siesta, yo necesitaba dormir siesta, sola no puedo dormir, pero es estar acompañada y caer como las chinches. Luego hemos subido a Montjuïc, a pasear, a ver las vistas, a sentir la brisa marina en nuestras caras y a imaginar que somos los reyes de toda la costa, jaja. Luego echamos ladera abajo, sin parar, caminando y caminando hasta llegar al centro de la ciudad. Entramos en La casa del libro y casi nos vuelan las horas allí dentro. Compramos un cupón en la ONCE para el sorteo del dia 11 y nos fuimos a buscar un sitio donde cenar. Caminamos hasta hacer hambre y más allá y luego acabamos en un barecito muy majo donde comimos por ná y menos. Volvimos a casa, sacamos los vuelos para enero, para volver de Madrid a Barcelona. Nos echamos una siesta porque a las 4 salía el bus para el aeropuerto de Gerona, pensábamos que el metro estaba abierto, pero no. Menos mal que Álvaro controla los mapas y hay varios nocturnos que pasan cerquita de casa, nos bajamos en bus y llegamos con media hora de antelación. Había una cola monstruosa. Ahí comenzó la penita, la despedida, el hacer tratos para que el tiempo pase volando hasta el 18 y que luego se detenga... y todos esos chanchullos que se nos ocurren para intentar sobrevivir... Luego volví a casita sola, dormí sola y amanecí sola. Y triste.
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